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“SOY UN MAMIFERO QUE PIENSA Y HACE POEMAS”

¿Quién es Crisal Rodríguez?

Un mamífero que piensa y hace poemas. Crisal Rodríguez nació en una familia en la que la medicina estaba muy presente en casa. Entonces, llega un momento en el que se interesa por conocer cómo funciona un cuerpo humano por dentro, o qué es lo que mueve el universo. Preguntas simples de una niña de 4 años.

¿Cómo llega tu interés por la escritura?

Desde que recuerdo: escribo. Regalaba todo lo que escribía, me gusta hacerlo. Entonces claro, cuando ya tenía una edad, tuve que centrarme, tenía que decidir qué hacer con mi vida. Estoy licenciada en biología, especializada en neurociencia, acabé la carrera, pero me di cuenta de que no iba a estar a gusto en un laboratorio.

¿Y cómo acabas estudiando biología? ¿No intuías donde te metías?

Soy una médica frustrada porque, como no tuve suficiente nota …., pero bueno la cabra siempre tira al monte y me dedico hacer otras cosas.

¿Entonces …?

Tenía que hacer otras cosas más sociales, sobre todo creer más en esa poesía y esa escritura que tenía abandonadas.

¿En qué proyectos estás envuelta?

Trabajo como profesora de ciencias y expresión en una universidad de Barcelona y trabajo en eventos, tanto propios como de terceros. Por ejemplo, en el “Pint of Sciencies”.

¿“Pint of Sciencies”?

Pasamos tardes-noches tomando cervezas mientras que los científicos cuentan en 15-20 minutos lo que están haciendo, en qué proyectos se encuentran inmersos.

No trabajarás en un laboratorio, pero en cambio sigues ligada a la ciencia de alguna manera.

Dentro del círculo del Slam Poetry me conocen como la científica del Slam. Hablamos de neuronas, les planteo el amor en términos neuroquímicos, qué quiere decir ser libre, si realmente somos animales que nos condicionamos entre nosotros, aprendemos y reaccionamos.

¿Por ejemplo?

Hace nada fuimos a votar y nos hemos dado cuenta de que no somos racionales.

¿Cómo te hiciste eco del SLAM IN-BEST-ERS Concurso de Poesía Oral?

Por la “Asociación Excéntrica”. Siempre participo en sus Slams. Estoy atenta de todo lo que publican. Y gracias a eso ahora conozco a in-best-ers. Pienso que más empresas deberían ser así.

¿Así, cómo?

Más empresas tendrían que tener claro que los valores que mueven el mundo no son sólo los económicos. Hay muchas formas de devolver a la sociedad la inversión. El mundo se está restructurando y estamos en un momento clave, en cuanto a los principios que lo sustentan. Estoy muy feliz de haber encontrado a in-best-ers.

¿Por qué “Nuestro bosque”?

La imagen inicial que da pie al poema son troncos y cómo éstos forman un bosque. Me golpeó mucho cuando sentí que en mi familia había troncos fuertes, pero que lo más importante no era la fortaleza de éstos sino todo lo que pasa entre ellos. Esta relación hace que el bosque sea uno u otro.

Por eso empiezas el poema como lo empiezas …

¡Exacto! Empiezo el poema diciendo: “¿Qué es un bosque? ¿Los árboles o el espacio que hay entre ellos?” No tiene puto sentido. Es como un haiku. Te explota la cabeza.

Pero .. ¿Tenías ganas de interpretarlo por algún motivo en especial?

Somos un bosque que no sabe de qué está formado. Vengo de una familia en la que somos hijas de posguerra. Siempre ha sido un tema muy presente en casa. Me llama mucho la atención cómo puede haber gente tan sólida- tan madura-, y que por dentro continúa siendo frágil, como una criatura de 3 años. Gente que no ha podido pasar por todas las etapas de maduración; conectar con la vida en los diferentes niveles de maduración.

Hablemos de teatro ¿En qué te ha ayudado?

Participé en “Después del mar nos veremos”, una obra que hicimos con inmigrantes africanos y colectivos que están implicados en la acogida e integración de migrantes en nuestra sociedad, y en “El espejo detrás de la pantalla”, dos obras que hice durante mi tránsito de bióloga a artista.

Después del mar nos veremos ¿Por qué es tan singular esta obra para ti?

Es una obra llena de crítica y poesía. Tanto a nivel de escritura como de reconstrucción de la obra: metáforas para expresar el cómo saltan al mar (los inmigrantes) para encontrarse a Dios y solo encuentran a la policía y agentes sociales que les intentan ayudar, pero ninguno les deja llegar a Dios. Fue un trabajo muy intenso. Me llegó a conectar mucho, sin yo imaginarlo, con mis propias raíces de inmigración. Pude revivir cosas que ni sabía que habían pasado.

¿Cómo se puede entender eso?

Por ejemplo, la extrema dureza de cuando llegas a un sitio y la gente no te trata de igual a igual.

¿Hipocresía?

Lo bizarro de que la vida pueda caer en un limbo, de forma que seas un número, un trozo de carne que desaparece y que nadie más va a pensar en él. Una cosa es verlo en la tele y otra es estar trabajándolo durante meses con gente que viene con una mano delante y otra detrás. Gente que te lo explica con una sonrisa, compartiendo el único trozo de pan que tienen para comer.